“Cáncer, tratamientos interminables y momentos de incertidumbre. Sergio Tomeno convirtió la adversidad en fuerza resiliencia y superación”

Escuchar la palabra cáncer no es fácil
“ Son palabras mayores pero para mí no significó muerte, sino superación ”

A sus 44 años, Sergio Tomeno es un ejemplo de resiliencia, fuerza mental y superación personal. Le diagnosticaron cáncer, afrontó operaciones, recaídas y tratamientos duros, pero nunca se rindió. Convirtió el deporte en su mejor medicina y hoy comparte una historia que inspira a quienes atraviesan momentos difíciles.
Sergio, para empezar, ¿qué edad tienes y cómo es tu día a día?
“Tengo 44 años y, después de recibir el diagnóstico y pasar por todo el tratamiento, entendí que debía centrarme en mí mismo. Mi día a día ahora se basa en mantener hábitos saludables, marcarme objetivos claros y cumplirlos. La lectura, la escritura, los entrenamientos y las salidas a correr se han convertido en mis aliados para mantenerme activo, despejar la mente y no dejar que los pensamientos negativos tomen el control.”
Hablemos del cáncer. ¿Cómo fue recibir esa noticia y luego que papel jugó el deporte en todo este proceso?
Escuchar la palabra “cáncer” no es fácil. Son palabras mayores. Pero para mí no significó muerte, sino superación. Me dije: “esto no va a poder conmigo”.
Pasé por una operación que parecía el final, pero al año siguiente volvió a aparecer. Tuve que afrontar otro tratamiento, esta vez con quimioterapia muy dura. Había días en que lo único que quería era dormir. Aun así, sabía que tenía que moverme, comer bien e hidratarme.
El deporte me ayudó a mantener una actitud ganadora. Fue mi termómetro: mi cuerpo me decía cuándo podía forzar y cuándo debía parar. Hubo momentos muy duros, sobre todo cuando tuve que empezar de cero después de recaer, pero los hábitos, la constancia y la disciplina fueron mi mejor medicina.
A nivel físico, ¿cómo te afectó la enfermedad?
Lo curioso es que, en lugar de perder peso como suele pasar con la quimioterapia, yo lo gané. La ansiedad y el aburrimiento me llevaban a comer más de la cuenta. Llegué a subir siete u ocho kilos durante el tratamiento.
Recuerdas algún punto en el que decidiste que necesitabas entrenar y cuidarte más en serio?
Cuando terminé el tratamiento y recibí los resultados positivos, supe que tocaba empezar desde cero: entrenar, ajustar la alimentación y recuperar mi peso normal. Fue un proceso lento, pero necesario. Poco a poco, volví a encontrarme fuerte y a sentir que recuperaba mi cuerpo.
Siempre he sabido que necesitaba un refuerzo, alguien que me guiara. Yo solo no alcanzaba los objetivos que me proponía. Por eso decidí apostar por profesionales con más experiencia que yo, que pudieran ayudarme a estructurar una rutina de verdad y a mantenerme constante.
Desde que comenzaste con el programa de entrenamiento, ¿en qué zona de tu cuerpo notas una mayor evolución?
Sobre todo la fuerza general y la postura. La edad también juega un papel, no es lo mismo tener 40 que 44, pero entrenar con constancia me permite mantenerme firme. Con una buena alimentación y repitiendo el esfuerzo, los resultados llegan, aunque sean progresivos.
Con toda tu experiencia, ¿qué les dirías a las personas que están atravesando un problema de salud parecido?
Que no se rindan nunca. Que confíen en los especialistas, que eliminen lo que les perjudica —alcohol, malos hábitos— y que apuesten por una vida sana. El cuerpo es el mejor termómetro: te dice cuándo puedes entrenar y cuándo necesitas descansar.
Y, sobre todo, que no pierdan la ilusión. Incluso en los momentos más duros, cuidarse, moverse y mantener una actitud positiva marcan la diferencia.
Y a quienes tienen salud pero ponen excusas para no entrenar?
Que se dejen de excusas. No es una cuestión de tiempo, ni de edad, ni de dinero: es una cuestión de prioridades. Todos tenemos esa lucha interna, pero si quieres una vida sana, tienes que ir a por ella.
Recuerdo que en pleno tratamiento, con la vía puesta en el brazo, le pregunté al médico si podía seguir entrenando. Se quedó sorprendido, incluso incrédulo. Pero para mí era fundamental no rendirme. La actitud lo es todo.
Cuáles son tus próximos objetivos personales?
Ahora mismo quiero ajustar un poco mi alimentación, perder unos kilos y mantener la constancia en los entrenamientos. También estoy en un proceso de selección laboral muy ilusionante, y eso me motiva aún más para seguir cuidándome.
En definitiva, no busco nada radical, sino insistir, mejorar poco a poco y no perder el rumbo.
Reflexión final
La historia de Sergio Tomeno es una lección de fuerza, resiliencia y actitud. Enfrentarse a un cáncer, recaer y volver a empezar desde cero no lo detuvo. Convirtió el deporte y los hábitos saludables en su mejor medicina, demostrando que incluso en las circunstancias más duras es posible mantenerse en pie.
Su mensaje es claro: la prevención, la constancia y la mentalidad positiva pueden marcar la diferencia entre rendirse o seguir adelante.
