De no poder atarse los cordones a correr maratones internacionales: la inspiradora transformación de Fernando Ruiz

Fernando Ruiz, abogado de 33 años, actualmente estudiando un máster en Fiscalidad a tiempo completo. En su tiempo libre, aprende alemán y combina todo esto con un compromiso férreo hacia su salud. Su historia es un claro ejemplo de que, incluso con una agenda exigente, es posible transformar el cuerpo y la mente con la estrategia adecuada.

El punto de partida: un despertar de salud

¿Por qué decidiste empezar a hacer deporte?

La verdad, mi motivación inicial fue por salud. En 2020, cuando salíamos de la pandemia, llegué a pesar 145 kilos. Hubo un momento en el que dije: “Esto no es posible”, sobre todo porque, a mi edad, ya me costaba hacer cosas tan simples como atarme los cordones. Además, se hablaba mucho de que el sobrepeso podía agravar los efectos del Covid-19, lo que me hizo replantearme muchas cosas. La parte estética también tuvo su peso, pero la salud fue el detonante principal.

Primeros intentos y obstáculos

¿Qué probaste al principio para mejorar tu salud?

Nunca había hecho deporte de forma constante, así que empecé con lo que podía: salir a trotar un poco. Con el peso que tenía entonces, era lo máximo que mi cuerpo soportaba. Luego probé CrossFit, pero tuve que dejarlo por una lesión. Más tarde me pasé al gimnasio, aunque sin una rutina clara ni guía profesional.

La importancia de una guía profesional

¿En qué momento decidiste que necesitabas un entrenador?

Al principio lo intenté por mi cuenta, pero fue frustrante. No sabía ejecutar bien los ejercicios, me lesionaba o no veía resultados. Con tanto peso extra, cualquier movimiento mal hecho podía ser peligroso. Ahí decidí buscar ayuda profesional.

Un problema de salud que lo cambió todo

Hubo un momento en tu vida que marcó un antes y un después, ¿verdad?

Sí, totalmente. Un problema médico me llevó a pasar por una cirugía, y eso fue un punto de quiebre. Hasta ese momento no había tomado en serio ni el entrenamiento ni la alimentación. Después de la operación entendí que debía cambiar mis hábitos de verdad: dejar el cigarrillo, el alcohol, mejorar mi alimentación y comprometerme con el ejercicio se volvieron una prioridad.

El cambio al entrenamiento online

¿Qué te hizo decidirte por el entrenamiento online y qué te sorprendió de esta modalidad?

Al principio era escéptico. Pensaba que necesitaba un entrenador presencial para que me corrigiera. Me preocupaba no saber usar las máquinas o hacer mal los ejercicios. Pero me di cuenta de que necesitaba una solución que encajara con mi estilo de vida. El entrenamiento online me permitió seguir un plan estructurado sin depender de horarios fijos. Me hizo más autónomo y disciplinado. Además, contar con soporte constante y ajustes personalizados fue clave.

Cambios en alimentación, suplementación y mentalidad

Si comparas al Fernando de antes con el de hoy, ¿cuáles son los mayores cambios?

Lo más importante que aprendí es la paciencia. No puedes recuperar en un día lo que no hiciste en años. He avanzado mucho, pero aún tengo camino por recorrer.
En cuanto a la alimentación, antes comía lo que fuera, cuando fuera. Me encantaba la comida rápida y comer fuera todo el tiempo. Ahora sé que todo es un balance. Disfruto de la comida sin excesos y sin culpas si un día no es perfecto.

Resultados y reflexiones finales

¿Cuándo sentiste que el cambio estaba funcionando de verdad?

Hubo dos momentos clave. El primero, cuando me mudé y vi que, a pesar del cambio de entorno, el programa seguía funcionando. El segundo, en los últimos meses, al incluir carreras en mi entrenamiento y notar cómo mejoraban mi resistencia y condición física.

Les diría que yo también estuve ahí, en el sofá, pensando que era imposible. Me decía: “¿Para qué correr? ¿Para qué entrenar?”. Pero todo tiene un propósito. Hoy puedo afirmar que el esfuerzo vale la pena al 100%. No se trata de salir todos los días a correr una media maratón, sino de hacer algo que te sume.
Y un consejo muy importante: nunca te hagas menos a ti mismo. Yo también pensaba: “Mira esos del gimnasio, están súper fuertes, yo soy un gordo”. Pero con el tiempo ves que cada uno tiene su proceso y que puedes estar igual o mejor con paciencia. La clave es constancia, humildad y compromiso. Lo que hoy parece imposible, con tiempo se vuelve realidad.

La historia de Fernando demuestra que el cambio es posible con decisiones firmes y disciplina. Su transformación no solo fue física, sino mental. En Mbarete Fitness seguimos acompañando a personas como él para que logren su mejor versión.

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