De escenarios a rutinas fitness: La transformación de Luis Sanso, un músico que decidió ponerse en forma

Productor y compositor, Luis Sanso compagina conciertos, giras y sesiones creativas con una rutina de entrenamiento que cambió no solo su físico, sino también su energía, enfoque y autoestima. A veces el clic no llega en forma de epifanía, sino como una suma silenciosa de señales: pequeños malestares, sensaciones físicas que se acumulan, miradas sinceras de los que más te quieren y una vocecita interna que te dice “esto no puede seguir así”.
En el caso de Luis, la transformación no empezó con una gran meta, sino con una decisión sencilla pero poderosa: hacer algo por él mismo.
¿Cuál era tu situación antes de empezar el programa?
Nunca había tenido disciplina con el gimnasio, y eso se notaba. Con 35 años, una carrera musical en constante movimiento y una vida repleta de horarios cambiantes, vivía corriendo entre la composición, la producción y los conciertos por toda España y fuera del país.
Desde que dejé el fútbol, nunca había estado realmente en forma. Me sentía pesado, y hasta mis padres me lo dijeron claramente: “Luis, chacho, estás gordo” —y no solo por estética. Solo caminar ya me resultaba incómodo, me dolían las rodillas constantemente. Eso me hizo pensar que algo debía cambiar.
¿Qué papel ha jugado el entrenamiento en tu vida desde entonces?

El entrenamiento me dio orden, energía y claridad mental. Empezar el día entrenando me ayudaba a tener la cabeza más despejada para componer y producir.
Incluso con horarios impredecibles —sesiones de mañana, pruebas de sonido o conciertos hasta la madrugada—, el ejercicio se convirtió en una constante. Aunque viajara a China o Latinoamérica, siempre llevaba mi plan de entrenamiento. Me hacía sentir en control.
¿Cómo viviste los primeros resultados?
No empecé con grandes expectativas. Lo hice porque quería sentirme mejor, y desde el principio la actividad física me ayudó en mi día a día. Los resultados no llegan de un día para otro, pero cuando llegan… flipas.
Solo tuve una pequeña lesión muscular, pero incluso eso me sorprendió porque me recuperé rápido. Poco a poco, los cambios eran visibles y me animaban a seguir.
Recuerdo una anécdota: un día me puse una camiseta y la gente me miraba como diciendo: “¿Este era el gordito?”. No se lo creían.
¿Qué ha sido lo más difícil para ti?
Sin duda, mantener el orden alimenticio. Lo más complicado es ser constante en casa. No es una línea recta: hay días buenos y otros no tanto, pero lo importante es mantener el rumbo y construir un hábito sostenible.
Más allá del físico, ¿qué otros cambios has notado?

Entrenar me ha hecho más creativo, más productivo. Me siento con más energía para todo. No solo ha sido un cambio físico, sino un subidón de autoestima.
Cuando te pasas la vida en escenarios delante de cientos de personas, sentirte bien contigo mismo marca la diferencia.
¿Ves este cambio como algo con un final o como un proceso continuo?
Esto no tiene un punto final. Siempre se puede mejorar, seguir avanzando, sentirse mejor.
Yo empecé sin disciplina, con una mancuerna de 5 kilos que me parecía de plomo, y ahora subo al escenario con otra actitud y presencia.
¿Cuál es tu meta actual?
Este invierno quiero mejorar mi alimentación y definir mi cuerpo. En las giras, a partir de ahora quiero elegir opciones mas saludables, básicamente crearme pequeños hábitos que a la larga marquen diferencia. Quiero ver esos abdominales que tanto me están costando.
¿Qué papel ha tenido el acompañamiento profesional en tu cambio?
Cuando estas siendo guiado por profesionales, la experiencia cambia por completo. El conocimiento y la intensidad del programa te hacen click donde antes no lo hacía.
¿Qué le dirías a alguien que está dudando en dar el primer paso?
Que el entrenamiento no es un extra, sino una necesidad que impacta tu cuerpo, tu mente y tu productividad. Y debería ser considerando una necesidad básica, como beber agua, comer o dormir.
Es un bucle inverso: cuando entrenas tienes más energía; cuando no, te falta por completo. Y sobre todo, que empiece ya, porque el cambio merece la pena.
Reflexión final
La historia de Luis Sanso demuestra que no importa lo exigente que sea tu agenda: con un plan guiado, disciplina y constancia, la transformación es posible. En Mbarete Fitness, seguimos acompañando a personas como él para que consigan una versión más fuerte, saludable y segura de sí mismas.
