Del ordenador al trapecio: cómo Eugenio Marinetto encontró en el gimnasio la base para volar con más fuerza y seguridad

Informático de profesión y artista de trapecio por pasión, Eugenio Maritteno siempre ha buscado un equilibrio entre su trabajo y su afición por el circo. Aunque el deporte nunca le fue ajeno, no fue hasta que descubrió el entrenamiento de fuerza que comprendió su verdadero valor: no solo para verse mejor, sino para ganar fuerza, prevenir lesiones y rendir mejor en el aire. Hoy, a sus 39 años, ha convertido el gimnasio en la herramienta clave para seguir colgándose del trapecio con seguridad, potencia y confianza.
¿A qué te dedicas, cuántos años tienes y cómo es tu día a día?
“Tengo 39 años, trabajo como informático y mi jornada laboral suele ser bastante sedentaria. Por eso, siempre intento entrenar por la mañana antes de empezar. Esa hora es para mí. Luego trabajo hasta la tarde, y después adapto mi día según otras actividades. Desde hace años, el trapecio forma parte de mi vida, y para seguir practicándolo sin lesiones, el entrenamiento de fuerza es esencial.”
¿Recuerdas algún punto de inflexión en el que decidieras ponerte en serio con el deporte?
“Podría nombrar tres momentos clave. Uno fue cuando dejé de fumar y cogí bastante peso; intenté perderlo por mi cuenta, pero no lo conseguí. Otro, cuando vi que quería fortalecerme para el trapecio y ganar más control sobre mi cuerpo. Y el tercero, al darme cuenta de que necesitaba un lugar y un sistema que me permitiera entrenar a cualquier hora, sin depender de una clase, pero con la seguridad de aprender bien la técnica. Había visto a mucha gente entrenar mal y no quería cometer esos errores, así que decidí buscar asesoría profesional.”
¿Te encontraste con obstáculos en el camino?
“Sí, sobre todo lesiones y sobrecargas por entrenar sin descanso suficiente. Aprendí a escuchar mi cuerpo y entender que el descanso es parte del progreso. Antes entrenaba de más y acababa lesionado, ahora sé cuándo parar y cómo gestionar la intensidad para seguir avanzando sin hacerme daño.”
¿Qué impacto ha tenido esta transformación en tu día a día?
“Entrenar por la mañana me da energía, me despeja y me pone de mejor humor para afrontar el día. Además, cuando dejo de entrenar lo noto enseguida: a la semana mi cuerpo ya me pide volver. El gimnasio también me ha dado seguridad en el trapecio; ahora tengo más fuerza, mejor técnica y menos miedo al ejecutar ciertos movimientos.”
A nivel físico, ¿qué zonas dirías que más han evolucionado?

“Los hombros, brazos y espalda, que son clave para el trapecio. También las piernas, aunque de forma más funcional que estética. Todo eso me permite aplicar más fuerza y resistencia en mis entrenamientos de circo.”
Con toda tu experiencia, ¿qué opinas del acompañamiento profesional?
“Creo que es fundamental desde todo punto de vista, un profesional ve cosas que uno mismo no percibe, corrige la técnica y evita lesiones. Además, a mi me ha permitido conocer diferentes métodos, variar los entrenamientos y adaptarlos a mi objetivo principal: mejorar en trapecio sin dejar de cuidar mi salud.”
Un consejo para quien quiere mejorar su salud pero pone excusas.
“Que empiece poco a poco y con un compromiso realista. No hace falta entrenar cinco días a la semana de golpe; es mejor empezar con uno o dos y mantener la constancia. Las excusas siempre van a estar ahí, pero a medida que notas los beneficios, desaparecen. Y cuanto mayores somos, más necesitamos movernos.”
Próximos objetivos personales.
“Seguir entrenando fuerza para aplicarla al trapecio, mejorar mi técnica en el aire y evitar lesiones. Quiero llegar a las clases de circo con el cuerpo preparado para rendir y disfrutar sin miedo a sobrecargarme.”
Reflexión final
La Transformación de Eugenio demuestra que el entrenamiento de fuerza no es solo para ganar músculo o mejorar la estética, sino para potenciar habilidades, prevenir lesiones y rendir mejor en cualquier disciplina, incluso en las más exigentes como el trapecio. Con constancia, técnica y acompañamiento profesional, ha encontrado la fórmula para seguir desafiando la gravedad… y hacerlo con más fuerza y seguridad que nunca.
